viernes, 24 de marzo de 2017

La Orden Tercera Servita en Cataluña




       La Orden de Siervos de María (OSM), popularmente conocidos como Orden Servita, es la propagadora de la devoción de los Dolores de la Virgen María por toda Europa, devoción que llega a sus máxima cota de difusión en los siglos del Barroco. La fundación de conventos servitas en España fue bastante reducida. Su presencia se limitaba a las regiones levantinas, siendo Cataluña una de las que mayor número de fundaciones acogieron. La gran labor misional de esta orden fue la fundación de Órdenes terceras, conocidas generalmente como Congregaciones de los Dolores, en las principales ciudades y localidades del antiguo principado, cuya incidencia en la vida religiosa de los seglares tuvo bastante repercusión. 
Detalle de la portada de la capilla de los Dolores de Mataró.
         La Orden de Siervos de María tiene su origen en la próspera ciudad de Florencia. En las primeras décadas del siglo XIII siete jóvenes de acomodadas familias, siguiendo la estela de las hermandades penitenciales que aparecen por esos años en Italia, deciden abandonar el mundo y vivir en comunidad, creando lo que se llamó Sociedad de Nuestra Señora, autodenominándose ellos mismos Siervos de María. Es en 1233 cuando deciden establecerse en una pequeña casa cercana al Convento franciscano de la Santa Cruz. El impulso definitivo para la consolidación como Orden fue el milagro acontecido el Viernes Santo de 1239. La Virgen se les apareció y les recomendó que vistieran hábito negro, en memoria de la Pasión de Cristo. También les presentó la Regla de San Agustín que debían seguir. La primitiva hermandad creada por los siete fundadores fue aumentando. En 1241 se trasladan a una ermita en el Monte Senario a unas dos leguas de Florencia. En 1254 ingresa Felipe Benizi (canonizado en 1671) considerado por su labor como padre de la Orden. Fue Prior General entre 1267 y 1285 (+) y la revistió de gran prestigio. En 1256 el papa Alejandro IV en la Bula Deo Grata toma bajo su protección al prior y a los frailes de la Orden, y autoriza su expansión. A pesar de todas las prebendas y reconocimientos de que gozaba la orden, en el Concilio de Lyon (1274) se decretó a extinción de todas aquellas órdenes no reconocidas oficialmente por el papado, siendo la servita una de las afectadas. San Felipe Benizi luchó en Roma por el reconocimiento de la orden, y obtuvo la aceptación del papa Juan XXI. Finalmente, es aprobada por Benedicto IX en 1304. Este momento de dicha sólo pudo ser vivido por uno de los siete fundadores, San Alejo.
Aparición de la Virgen a los Siete Santos Fundadores. Foto: http://reflexionescatolicas.com/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=217

          La Orden Servita llega a España y se establece en las regiones levantinas, especialmente en Cataluña, dada su mayor proximidad a Italia. Podemos distinguir dos fases de expansión: la primera tiene lugar en la Edad Media. En el siglo XIII se documenta su presencia en Barcelona y unos años después en Valencia (antes de 1340). Durante la Baja Edad Media la Orden se extendió por la Península de forma estable, pues en el siglo XV ya existe la provincia española de la Orden. La segunda fase tiene lugar entre el último tercio del siglo XVI (al amparo del Concilio de Trento) y el siglo XVIII. En 1576, los servitas se instalan en el convento de Sant Bertrán de Montjuïc de Barcelona. Pocos años duró su presencia en este edificio, pues lo abandonaron para instalarse en el cercano convento de Santa Madrona (1582). Sin embargo, la fundación de la ciudad condal, no adquiere sede definitiva hasta el siglo XVII con la construcción del convento del Bonsuccés, consagrado en 1635. Junto a este convento, el más importante en Cataluña, aparecen nuevas fundaciones en Vila-Rodona (Tarragona) en 1599, Marça (Tarragona) en 1611, Sant Boi (Barcelona) en 1599, Empúries (Gerona) en 1606 y Banyoles (Gerona) en 1638. Fuera de Cataluña, aunque muy próximos geográficamente, estaban los conventos de Cuevas de Cañart (en el Maestrazgo turolense) y Montán (en Castellón). Del primero todavía se conservan milagrosamente los restos de su monumental iglesia dieciochesca; del segundo, pervive el edificio del convento, cuya fundación tuvo lugar en 1612. En la Desamortización de Mendizábal se exclaustraron los ocho conventos que la Orden tenía en España1, número que demuestra la escasa importancia y poca difusión que tuvo la orden en el territorio peninsular. Actualmente existen cuatro conventos servitas en España: Denia, Mistala, Plasencia y Madrid. A pesar de las dificultades vividas por la Orden, que apenas logró acomodo en la Península, fue muy meritoria la labor de difusión del culto y devoción a los Dolores de la Virgen a través de la fundación de congregaciones terciarias, mucho más numerosas y con mejor fortuna que los conventos de la Orden.
Interior de la iglesia del Bonsuccés de Barcelona hacia 1900. Arxiu Gavín del Monestir de les Avellanes http://www.monestirs.cat/monst/bcn/cbn02bons.htm
Restos del convento de Vila-Rodona. Foto: http://www.monestirs.cat/monst/alcamp/cac23dolo.htm
Restos de la iglesia del desaparecido convento de servitas de Cuevas de Cañart. Foto: http://montesparatodos.blogspot.com.es/2012/05/via-ferrata-cuevas-de-canart.html

          Como ya hemos mencionado, el origen de la Orden Servita se encuentra íntimamente ligado a la vida religiosa seglar. La orden no cuenta con un santo fundador, sino con siete, que vivían en hermandad. La orden adquiere una estructuración similar a la del resto de órdenes mendicantes: rama masculina, femenina y orden tercera. La Orden Tercera Servita fue aprobada oficialmente por Bula de Martín V Sedis Providentia en 1424. Pero no es hasta el siglo XVII cuando aparecen órdenes terceras servitas en las ciudades y grandes localidades de Cataluña, erigidas como “Congregaciones de los Dolores”. El arco cronológico de estas fundaciones finaliza a mediados del siglo XIX, siendo el siglo XVIII la centuria en la que tuvieron lugar mayor número de fundaciones.

          Aunque estas congregaciones tomaron parte en la celebración de procesiones de Semana Santa, y la gran mayoría hayan pervivido como tales, no podemos equipararlas con las cofradías penitenciales al uso, pues el compromiso de vida religiosa de una orden tercera es mucho más exigente, serio y riguroso que el de una cofradía. Las condiciones de ingreso eran mucho más específicas y los requisitos exigidos limitaban el acceso de ciertos sectores de la población que carecían de un mínimo de cultura2: el maestro de novicios debía vigilar que los aspirantes tuvieran el Congregante (manual que regía la vida interna de la congregación), lo cual implicaba que debían saber leer3. Esta selección social devino en una pujanza notable en la económica y patrimonio de las Congregaciones, superior en muchas ocasiones al del resto de cofradías de la ciudad, lo cual les permitía, entre otras cosas, construir sus propias capillas donde poder celebrar los ejercicios espirituales.
Grabado de el Congregante de Reymundínez de la edición de 1755.

       En 1663 Fr. Epifani Sedó (OSM) funda la Congregación de los Dolores, considerada tradicionalmente como la más antigua de Cataluña4, en el convento del Bonsuccés de Barcelona. Esta primera congregación sirvió de modelo para el resto de fundaciones seglares servitas del antiguo principado. Fr. Lorenzo Reymundínez (OSM), Provincial de la Orden y corrector de la Congregación de los Dolores de Barcelona, escribió un manual titulado el Congregante, y siervo perfecto de la SS. Virgen de los Dolores (conocido popularmente como “el Congregante”), publicado por primera vez en Barcelona en 1685. Esta obra fue reeditada en nueve ocasiones entre los siglos XVII y XIX, siendo la última edición la de 1861. Este manual era una herramienta imprescindible para las nuevas fundaciones, pues en él se reunía todo lo necesario para el correcto funcionamiento de una congregación, sustituyendo en muchas ocasiones a los tradicionales estatutos5
 
Servitas congregados en la capilla de los Dolores de Mataró en la Vestición de la imagen de la Virgen. Foto: Nerea Madrazo. http://setmanasantamataro.blogspot.com.es/2015/04/el-passat-dimarts-sant-31-de-marc-es-va.html

          El Congregante consta de cuatro libros: el primero trata sobre la historia y los requisitos del aspirante para vestir el hábito de “Siervo de la Virgen”; el segundo es el más extenso y variado, y trata sobre distintos temas: describe la organización interna, la elección de oficiales, las funciones del corrector, subrector, discretos, maestro de novicios, secretario, receptor, sacristanes, ostiarios, enfermeros y consultores, y el funcionamiento de la Junta Secreta (Junta de Oficiales). Detalla cómo han de celebrarse los ejercicios de los viernes, el proceso de admisión, la bendición del hábito, la profesión, los oficios de difuntos, la comunión mensual, el septenario y la fiesta de los Dolores; El tercer libro trata sobre las costumbres y rutinas del congregante; el cuarto es un cajón de sastre en que se tratan diversos temas como la caridad, la educación de los hijos, las oraciones del Septenario de los Dolores, meditaciones y un resumen de indulgencias concedidas a la Orden.

          Aunque las procesiones de Semana Santa no formaban parte de los ejercicios llevados a cabo por los servitas, la vinculación de su advocación a la Pasión propiciaba la celebración de una procesión. Las Congregaciones de los Dolores, junto a las Cofradías de la Sangre de Cristo, fueron las principales organizadoras de las procesiones de Semana Santa en todo el territorio catalán. Dentro de las peculiaridades procesionales de la región, las congregaciones ofrecían una nota de distinción que por lo menos fue compartida por algunas de ellas (Barcelona, Badalona y Besalú). En su cortejo incorporaban siete banderas negras alusivas a los Siete Dolores precediendo el paso de la Virgen6

Detalle de full de rengle Procesión de la Congregación de los Dolores de Barcelona 180?. Foto: AMADES, Joan: Costumari Catalá. Podemos ver a la izquierda la presencia de las banderas alusivas a los siete dolores, habituales en las procesiones de estas congregaciones.

Niños portando las banderas de los siete dolores y los improperios antes de salir la procesión. Besalú. Foto: http://www.quevolsfer.cat/la-processo-dels-dolors-besalu-mieres/

Encontramos fundaciones en las siguientes ciudades:

Barcelona: Badalona (1723), Bagá, Berga, Caldas de Montbui, Cardona, Casteltersol, Martorell, Mataró (1693), Moya (1815), Sabadell, San Hipólito de Voltregá, San Saturnino de Noya, Sitges, Villafranca del Panadés, Vich (1689)7.

Gerona: Gerona (1687), la Bisbal del Ampurdá, Hostalric, (ambas ya existían en 1695), Besalú (1699), Olot (1700), Camprodón (1702), Amer (1710), Castelló d´Ampúries (se inicia la capilla en 1717), Blanes (se inicia la capilla 1731), Arenys de Mar (1788), Palafrugell, Peralada, San Félix de Guixols (en 1790 ya existía), Sagaró (1860, la fundación más tardía)8.

Lérida: Alpicat, Balaguer, Bellpuig (1704), Cervera, Sanahuja, Seo de Urgel (1725), Solsona.

Tarragona: Arbós, Constantí, Reus, Sarral, Torá, Tortosa, Valls (1700ca), Vendrell9.

Virgen de los Dolores en la procesión del Silencio de Mataró. Foto: http://www.totmataro.cat/cultura/cultura-mataro/item/23475-la-verge-dels-dolors-surt-en-processo-despres-de-40-anys
 
Interior de la Iglesia de los Dolores de Vich. Foto: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:256_Esgl%C3%A9sia_de_la_Mare_de_D%C3%A9u_dels_Dolors_(Vic),_retaule_major.jpg
Interior iglesia de los Dolores, Gerona. Foto: https://kgbgirl.wordpress.com/tag/esglesia-dels-dolors-girona/
Oratorio de los Dolores. Lérida. Foto: http://cataloniasacra.cat/llocs/oratori-dels-dolors/642/itinerari/21/l_ca
Procesión de los Dolores, Besalú. Foto: http://www.gerio.cat/noticia/2013/03/23/centenars-de-persones-es-reuneixen-a-la-processo-dels-dolors-de-besalu

         En el resto de España la fundación de órdenes terceras servitas fue bastante desigual, siendo muy abundantes en levante, Murcia y Andalucía; en el interior y la zona norte, aunque existieron, no son comparables en número con las anteriores.

         En la región de Murcia existieron, al menos, congregaciones servitas en Murcia y en Cartagena. La primera fue fundada en 1665, decayendo su actividad en las primeras décadas del siglo XVIII hasta perderse su rastro. Casimiro Sánchez de León, cura párroco de San Bartolomé, encargó en 1738 a Francisco Salzillo la hechura de la portentosa imagen de las Angustias y en 1755 refundó la desaparecida congregación10. De la orden de Cartagena hemos podido encontrar más datos11.

Francisco Salzillo, Virgen de las Angustias, 1740. Iglesia de San Bartolomé, Murcia. Foto: http://www.cofradiadeservitas.org/cofradia/patrimonio/virgen-de-las-angustias/

         En Andalucía las congregaciones servitas gozaron de gran difusión. Granada, por su proximidad al levante, fue la primera fundación, datada en 1668. En 1720 y 1727 se fundan las Órdenes Terceras Servitas de Sevilla y Cádiz, respectivamente, que fueron las grandes propagadoras de este movimiento seglar por el antiguo reino de Sevilla. A continuación, citamos la relación de hermandades y Órdenes terceras servitas en Andalucía12.

Almería: Almería (1768-1772)

Cádiz: Jerez de la Frontera (1725), Cádiz (1727), Sanlúcar de Barrameda (1732), Arcos de la Frontera (1749), San Fernando (1759), Chiclana de la Frontera (1759), Bornos (existía en 1780), Puerto Real (s. XVIII), Algeciras (s. XVIII), Tarifa (s. XVIII), Puerto de Santa María (s. XVIII), Rota (1803), Gibraltar (1893).

Córdoba: Montilla (1668), Cabra (1698-1699), Córdoba (1699), Lucena (1724-1736), Fernán Núñez (s. XVIII), Hinojosa del Duque (s. XIX), Puente Genil (1956).
Granada: Granada (1668), Loja (1669), Guadix (1740), Cúllar-Baza (?), Freila (?), Zújar (?), Huéscar (?).

Huelva: Paterna del Campo (1763), Huelva (1771), Castaño del Robledo (1774), Gibraleón (1777), Almonáster la Real (1779), Manzanilla (existía en 1780), Trigueros (1780), Aroche (1786), Higuera de la Sierra (1788), Valverde del Camino (1796), Moguer (s. XVIII), Ayamonte (s. XVIII), Alájar (s. XVIII), Galaroza (1803), Cortegana (1852), Aracena (1873), Rociana del Condado (1879), El Almendro (2ª mitad del siglo XIX), Alosno (2ª mitad del siglo XIX), La Palma del Condado (2ª mitad del siglo XVIII).

Jaen: Jaén (1732), Andújar (1737), Arjona (1748), Villagordo (1750-1751), Alcalá la Real (1780), Úbeda (existía en 1786), Mengíbar (?), Bailén (?), Jabalquinto (?).

Málaga: Málaga (1740), Teva (1776), Antequera (existía en 1784), Vélez (siglo XVIII).

Sevilla: Sevilla (1720), Osuna-Dolores (1730), Puebla de Cazalla (1731), Morón de la Frontera (1733), Utrera (existía en 1733), Carmona (1739), Las Cabezas de San Juan (1754), Osuna-Angustias (1756), Estepa (1765), Paradas (1765), Alcalá de Guadaira (1774), Constantina (1784), El Saucejo (1793), Guillena (2ª mitad del siglo XVIII), Los Palacios (2ª mitad del siglo XVIII), Écija (2ª mitad del siglo XVIII), Montellano (2ª mitad del siglo XVIII), Cantillana (2ª mitad del siglo XVIII), Pedrera (2ª mitad del siglo XVIII), Fuentes de Andalucía (2ª mitad del siglo XVIII), El Ronquillo (existía en 1818), Marchena (1820), Alanís (1829), Puebla del Río (existía en 1848), Lebrija (1852), La Rinconada (1853), Dos Hermanas (entre 1857 y 1892), Umbrete (1870), Coria del Río (1898), Herrera (1958).

         También hubo órdenes servitas en el interior peninsular. Es conocida la existencia de una en Valladolid, con sede en la parroquia de San Pedro13. En Segovia también se documenta su presencia14. En Coria (Cáceres) también existió una congregación servita, erigida en 1898 en la antigua capilla de la Soledad15.

          De la primitiva filiación con la orden solo queda el nombre, pues casi todas estas corporaciones han devenido en una hermandad de Semana Santa más, manteniendo su carisma servita únicamente en la advocación de los Dolores y el título de la corporación. No obstante perviven los cultos y algunos ejercicios propios de estas órdenes terciarias, como el tradicional septenario preparatorio del Viernes de Dolores.

         Por otro lado existe el caso de antiguas órdenes terceras servitas que han recuperado su unión con la orden en aras de retomar una vivencia espiritual mucho más cercana al carisma de los Siete Santos fundadores. Este es el caso de los Servitas de Carmona (Sevilla), reconocida por el Prior General de la Orden en el año 200016

Dolorosa de los servitas de Carmona, ataviada con traje de viuda de la época de los Austrias. Foto: http://servitascarmona.blogspot.com.es/2014/02/cultos-y-actos-celebrados-en-febrero.html
 

1. SUREDA JUBANY, Marc: La Congregació dels Dlors en el Besalú del s. XVIII, Besalú, 1999, p. 52
2El acceso era supervisado por el Maestro de novicios, quien elevaba un informe a la Junta Secreta (de Oficiales) que debía decidir el acceso al noviciado de los postulantes. Cfr. REYMUNDÍNEZ, Fr. Lorenzo: Congregante y siervo perfecto de la SS. Virgen de los Dolores. Dividido en quatro libros. Barcelona, Imprenta Teresa Piferrer Viuda, 1755, p. 48.
3Ibídem, p. 49.
4SUREDA JUBANY, Marc: La Congregació dels Dolors en el Besalú del s. XVIII, Besalú, 1999, p. 54
5Ibídem, p. 71.
6Ibídem, p. 189.
7Ibídem, p. 57.
8Ibídem. p. 58.
9La mayoría de los datos obtenidos sobre las Congregaciones de los Dolores de las provincias de Barcelona, Lérida y Tarragona aparecen recogidas en http://www.servitesdecatalunya.cat (última visita 20/03/2017)
11En el Llibre de Resolucions 1749-1775 de la Congegació dels Dolors de Mataró aparece la de Cartagena en una lista de congregaciones a las que se encontraba hermanada. SOLER i FORONDA, Rafael: “La venerable congregació dels Dolors de la parròquia de Santa Maria de Mataró”, Fulls del Museo Arxiu de Santa Maria, 38 (1990), pp. 12-21.
12 Es lista aparece el estudio “Seglares Servitas en Cádiz” de Juan Carlos Martínez Amores publicado en 2002, con motivo del 275 aniversario de su fundación. http://www.carmona.org/servitas/historia333.html (última consulta 16-03-2017).
14CUESTA GÓMEZ, Daniel: “La orden de los servitas y sus terciarios en la ciudad de Segovia”, Estudios segovianos, 112 (2013), pp. 209-228.
15http://www.soledadcoronada.es/principal.htm (última consulta 22-03-2017)
16http://www.carmona.org/servitas/todo.html (última consulta 22-03-2017).

miércoles, 1 de marzo de 2017

Semana Santa en Cataluña (3ª parte), Gerona.



                La Semana Santa de Gerona, aunque no es tan conocida como otras de Cataluña, presenta una trayectoria histórica y devocional muy interesante. 

                El origen de las cofradías penitenciales podría estar, tal como describen las constituciones de la Archicofradía de la Sangre, fechadas en 1568, en el propósito de aglutinar en un solo cortejo, de forma ordenada, a los muchos devotos que recorrían, flagelándose, los Monumentos de Jueves Santo de las distintas iglesias[1]. Estos disciplinantes, unidos en un solo cortejo, formaron la primitiva procesión del Jueves Santo, a la que posteriormente se le añadieron los pasos y los gremios encargados de portarlos y alumbrarlos. Estas celebraciones arraigaron con fuerza al impulso de las nuevas directrices del Concilio de Trento enraizadas en un sustrato paralitúrgico muy rico: la Seo gerundense, conocida como Madre y Maestra de la ceremonia catedralicia, acompañaba las principales celebraciones del calendario festivo cristiano con la representación teatral de los Misterios. Hasta el siglo XVI se celebró en la catedral el Santo Entierro, drama litúrgico en el que se descolgaba un crucificado la tarde de Viernes Santo, el cual era depositado en la desaparecida capilla del Santo Sepulcro de la primitiva catedral románica, situada sobre el nártex[2]. Esta recreación tenía su continuación en la mañana de Pascua cuando, una vez terminado el oficio litúrgico, tres sacerdotes con incensarios corrían al sepulcro y descubrían gozosos el Sepulcro vacío[3]. Esta representación, interpretada originalmente en clave ritual, fue progresivamente teatralizándose. Se creó una trama más compleja a la que se añadieron personajes como el vendedor de perfumes y su familia, que entraban en la catedral a toque de campana. Finalmente, estas celebraciones fueron prohibidas tras el Concilio de Trento, siendo las procesiones y, especialmente los pasos, los que heredaron la función pedagógica y plástica de estas antiguas celebraciones paralitúrgicas. 

                En 1568 se funda, en el Convento del Carmen, la decana de las cofradías gerundenses: la Reial Arxiconfraria de la Puríssima Sang de Nostre Senyor Jesucrist[4]. En el siglo XVII se erigen las otras cofradías “históricas” de Semana Santa de la ciudad: en 1684 la Arxiconfraria de la Passió i Mort de Nostre Senyor Jesucrist[5] en la Colegiata de San Félix, y tres años después (1687), a petición del provincial de la Orden Servitas, la Congregación de los Dolores[6]. Hasta 1743 esta confraternidad no se establecería en su propia iglesia, paredaña al convento de la Merced, después de un duro peregrinaje por diferentes templos y capillas de la ciudad. Junto a estas cofradías hay que resaltar el protagonismo que también tuvo la Orden Tercera franciscana. 

Capilla de la Sangre antes de 1936. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm


Interior de la Iglesia de los Dolores, Gerona. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/seu_cat.php
                
Santo Cristo de Pasión y Muerte en su capilla de San Félix. Foto: https://josepespeltagraciot.wordpress.com/
           
Antiguo Santo Cristo de Pasión y Muerte, destruido en 1936. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm
          Hasta 1931 se venían celebrando dos grandes procesiones: la de la noche del Jueves Santo y la del Viernes Santo. Junto a estas procesiones tenían lugar otros piadosos actos: las Tres Horas de Agonía, en la antigua Colegiata de San Félix, y el Vía crucis de la Orden Tercera franciscana, que tenían lugar en la tarde del Viernes Santo[7]

La procesión del Jueves Santo era organizada por la Archicofradía de la Sangre y salía de la Iglesia del Carmen. En esta procesión concurrían los principales gremios y cofradías de la ciudad alumbrando y portando los diferentes misterios. Els Manaies (denominación local de los armats) abrían la comitiva. Desde el día anterior habían estado haciendo guardia ante el paso del Santo Sepulcro en el interior de la iglesia del Carmen. En la procesión participaban los misterios de la Pasión, cuyas mulassas eran cargadas desde el interior siguiendo la costumbre catalana. Éstos mostraban las siguientes escenas: la Oración en el Huerto, la Flagelación, Coronación de espinas, Ecce Homo, Jesús camino del Calvario, la Elevación de la Cruz, el Descendimiento, la Piedad y, cerrando el cortejo, el Santo Sepulcro. Entre el Descendimiento y la Piedad desfilaba el Santo Cristo de la Sangre cargado por un portador, venerada imagen titular que durante todo el año presidía la capilla de la Archicofradía. Delante de ella desfilaban los penitentes, los disciplinantes, diversos personajes de la Pasión y Sibilas. 

Paso del Azotamiento. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm

Coronación de espinas. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm

Ecce Homo. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm
Camino del Calvario. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm
Elevación de la Cruz. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm

Elevación de la Cruz. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm

Descendimiento. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm

Piedad. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm
Santo Sepulcro con cuatro manaies. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm
                El Viernes Santo tenía lugar, en la antigua Colegiata de San Félix, la función de las Tres Horas de Agonía, para la cual se montaba un calvario de cortezas de corcho con las imágenes de la Virgen, San Juan Evangelista y la Magdalena, presidido por el Santo Cristo de la Archicofradía de Pasión y Muerte. Una vez concluido el acto, el Vía Crucis de la venerable Orden Tercera franciscana salía de la iglesia del Hospital de Santa Catalina y recorría varias calles del barrio de Mercadal, llegando hasta la Rambla al otro lado del río Oñar. Un Nazareno sobre mulassa y un Santo Cristo de la Agonía participaban en la comitiva.

Calvario montado en el Altar mayor de San Félix para la función de las Tres horas de Agonía. Valentín Fargnoli. CDRI- Ajuntament de Girona. Foto:http://www.pedresdegirona.com/setmana_santa_primers_segle_xx.htm


Vía Crucis del Viernes Santo de Girona. Foto: http://www.elpuntavui.cat/article/2-societat/5-societat/838405-historia-duna-processo.html
                Por la noche tenía lugar la procesión del Santo Entierro, que era organizada por tres entidades: la Ilustre Obra de la antigua Colegiata de San Félix, la Archicofradía de Pasión y Muerte y la Congregación de los Dolores. Su origen se encuentra en el Descendimiento y procesión que desde la Edad Media celebraba la Colegiata de San Félix la tarde del Viernes Santo[8]. A esta procesión, organizada primitivamente por la Ilustre Obra de San Félix, se sumaron la Archicofradía de Pasión y Muerte y la Congregación de los Dolores, ésta última en 1725[9]. Aparte del Santo Sepulcro de San Félix, imagen principal del cortejo, desfilaba la cruz de improperios, el Santo Cristo de Pasión y Muerte y la Virgen de los Dolores de la Congregación homónima, que previamente había sido trasladada hasta la antigua Colegiata, desde donde partía la comitiva. 

                Este esquema procesional se mantuvo en vigor hasta 1931. Cinco años después, los misterios fueron destruidos al inicio de la guerra civil. En 1939, tras ocho años sin procesiones, el Cabildo de la Catedral organizó una la noche del Viernes Santo con un Nazareno y una Dolorosa del convento de las hijas de San José y el Santo Cristo de la capilla del Cementerio Municipal, imágenes que resultaron indemnes de las destrucciones de la guerra. Tras la improvisada procesión del año 1939, se inició una fase de reconstrucción que duró hasta la década de los cincuenta. Las antiguas procesiones se redujeron a una sola, que tenía lugar la noche del Viernes Santo, y cuya organización ya no era responsabilidad de las cofradías históricas (Sangre, Pasión y Muerte y Dolores) sino de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Gerona, fundada en 1951. A la procesión concurrieron nuevas cofradías fundadas para alumbrar los nuevos pasos procesionales: la Cofradía de la Pasion (1943), la Cofradía de San Honorat (1946), La Cofradía de San Isidro labrador y San Galderic (1946), la Cofradía de Jesús Crucificado (1947), la Cofradía del Silencio (1947), la Cofradía del Santo Sepulcro (1949), la Cofradía del Descendimiento (1947), la Cofradía de la Santa Faz (1950) y la Cofradía de Jesús y los niños (1957). En 1940 se creó un nuevo maniple de Manaies que desde entonces abre la procesión. Al coincidir en un mismo cortejo la Archicofradía de la Sangre y la de Pasión y Muerte con sus respectivas cruces de improperios y crucificados, se decidió alternar cada año la presencia de cada uno de ellos.

Manaies en la escalera de  la Catedral. Foto: http://www.ramonboix.com/historiques_cat.htm


                Los pasos tallados en la posguerra trataban de crear un nuevo ciclo narrativo de la Pasión, más o menos inspirado en los desaparecidos de la antigua procesión del Jueves Santo. Actualmente abre el cortejo la Entrada de Jesús en Jerusalén de la Cofradía de Jesús y los niños, obra de Claudi Rius Garrich; en 1948 se bendice el paso de la Santa Cena de la Cofradía de Sant Honorat, tallado por el artista gerundense Joan Carrera Delluner; la Cofradía de San Isidro Labrador y San Galderic, fundada por agricultores, porta el paso de la Oración en el Huerto, diseñado por Joan Carrera Delluner y tallado por el barcelonés G. Arquimbau; la Cofradía de Jesús Crucificado alumbra dos pasos: El Ecce Homo, obra del gerundense Domènech Fita i Molat, y la Caída de Jesús, de los talleres Sacrest de Olot, del año 1944; la Cofradía del Silencio alumbra el paso del Encuentro de Jesús con su Madre, tallado entre 1944 y 1945 por Jaume Martorell; continua la narración de la Pasión con el paso del Encuentro de Jesús con la Verónica, titular de la Cofradía de la Santa Faz. Ambas imágenes fueron talladas por el barcelonés Josep M. Camps i Arnau en 1951. Diez años más tarde, en 1961 el mismo escultor completa el misterio con la imagen del Cirineo; la Cofradía de la Pasión alumbra el paso del Cristo de la Agonía, un calvario tallado por el barcelonés Claudi Rius en 1946. Al pie de la cruz donde expira Cristo le acompañan la Virgen María y San Juan; seguidamente viene la Archicofradía de Pasión y Muerte y la Archicofradía de la Sangre que, como hemos mencionado, cada año alternan sus cruces de improperios y sus crucificados para evitar duplicidades. El actual Santo Cristo de la Sangre es obra del escultor novecentista Rafael Solanich i Balius (1895-1990), y fue bendecida en 1940. El Santo Cristo de Pasión y Muerte, tallado en 1941 por el escultor Josep Espelta Graciot (1901-1973), copia el simulacro perdido en la guerra civil; el paso del Descendimiento, portado por la cofradía homónima, es obra del escultor Biosca; la Congregación de los Dolores alumbra la Virgen Dolorosa; cierra el cortejo la Cofradía del Santo Sepulcro con sus dos pasos: El primero, conocido como “Paso de los Perfumes” fue realizado por Manel Traité Figueres (1908-1993), escultor de los talleres de Arte Cristiano de Olot. El segundo paso, el Santo Sepulcro, fue diseñado por el arquitecto gerundense Joaquim M. Masramon de Ventós (1934-1977) y tallado por los talleres de Claudi Rius de Barcelona en 1948.

Paso de la Entrada de Jesús en Jerusalén. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=1

Paso de la Santa Cena. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=2
Paso de la Oración en el Huerto. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=2

Paso del Ece Homo. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=4

Paso de la Caída de Jesús. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=4
Encuentro de Jesús con su Madre. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=5

Encuentro de Jesús con la Verónica, también conocido como la Santa Faz. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=6

Paso del Santo Cristo de la Agonía. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=7
Santo Cristo de la Pasión y Muerte. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=8

Cruz de Improperios de la Archicofradía de la Sangre. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=9

Santo Cristo de la Sangre. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=9
Paso del Descendimiento. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=9

Virgen de los Dolores. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=11
Paso de los Perfumes. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=12

Santo Sepulcro. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=12

                Después de la pujanza de las décadas de la posguerra, los años sesenta y setenta del siglo XX estuvieron marcados por diversas dificultades en el desarrollo de la procesión, relacionadas con su dificultad para encajar en los nuevos planteamientos del Concilio Vaticano II. Durante estos años la asistencia a la procesión descendió notablemente. A partir de los años ochenta se aprecia un aumento del número de cofrades y asistentes, aunque sin llegar en ningún caso al entusiasmo devocional de tiempos precedentes. 

Salida de la procesion por la puerta principal de la Catedral. Foto: http://www.juntaconfrariesdegirona.cat/confraria.php?PAR_ID=10
                Nos encontramos, por tanto, con una Semana Santa original y llena de encanto que ha sabido mantenerse viva a pesar del enfriamiento devocional que padece la ciudad actualmente. Hay que destacar la belleza que le aporta el entorno único que constituyen las calles medievales del casco histórico y su hermosa catedral.


[1] GIRBAL, Enrique Claudio: “Noticias sobre los antiguos gremios y cofradías de Gerona. La Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”, Revista de Gerona, vol. XI, 1887, p. 1-11. Las constituciones transcritas poro Girbal dicen exactamente (p. 4): “y en la dita ciutat hia moltas personas devotas, que quiscum any en lo dia del Dijous Sant y en remissiò de sos pecats y en conmemoraciò de la Passió y Sanch Sacratíssima de JesuChrist, se disciplinan cercant los monuments, lo nombre y devoció dels quals se te per cert anirá creixent aumentant, si en la Iglesia y Monastir del Cárme, conforme está en Barcelona en Sant Francesch, está instituida y fundada, y perpetuada la dita Santa Confraría de la Sanch de Jesu-Christ”.
[2] Esta capilla desapareció en el siglo XVI con la construcción del último tramo de la nave. Esta capilla del Santo Sepulcro se situaba sobre el nártex. Sobre ella se levantaba el anterior campanario, denominado tradicionalmente del “Santo Sepulcro”, para distinguirlo del actual y de la torre “de Carlomagno”, primitivo campanario románico. Cfr. CALZADA i OLIVERAS, Josep: Les campanes de la Catedral de Girona, Girona, 1977.
[3] Parece ser que estas celebraciones ya aparecen recogidas en los misales del rito romano-galo (impuesto en Gerona tras la reconquista de la ciudad del año 800), del siglo X. Cfr. MARQUÉS, Jaime: “La devoción al Santo Sepulcro en Gerona”, Programa oficial de la Junta de Cofradías de Semana Santa, Gerona, 1960.
[4] GIRBAL, Enrique Claudio: Op. Cit.; GRAHIT I GRAU, Josep: “La Procesión del Jueves Santo a través de la historia: 1568-1932”, Programa de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Gerona, Gerona, 1950, pp. 8-19; GRAHIT I GRAU, Josep: “La Real Cofradía de la Puríssima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo”, Programa de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Gerona, Gerona, 1951, pp. 6-60.
[5] NOGUER, T: “La Archicofradía de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo”, Programa de la Junta de Cofradías de Semana Santa de Gerona, Gerona, 1952, pp. 7-50.
[6] FONT SÁNCHEZ, Joan: “El culte a la Mare de Déu dels Dolors a Girona”, Annals de l´Institut d´Estudis Gironins, 42 (2001), pp. 323-334. FONT SÁNCHEZ, Joan: “El culte a la Mare de Déu dels Dolors”, Junta de Confrearies. Programa Oficial 2005, Girona, 2005, pp. 58-61. MARQUÈS i CASANOVA, Jaume: “Culto a Nuestra Señora de los Dolores de Gerona”, Annales de l´Institut d´Estudis Gironins, 8 (1953), pp. 277-292
[7] En la exposición de las procesiones de Gerona nos hemos basado en AGUSTÍ, Francesc: Girona. La Processó de Setmana Santa, Girona, 2015.
[8] Juan Gaspar Roig i Jalpí (1624-1691) describe la celebración del Descendimiento de San Félix en su obra Resumen historial de las grandezas de Girona (1678), cfr. GRAHIT y GRAU, José: “Los Santos Sepulcros y la Cofradía del Santo Sepulcro, de Gerona”, Programa Oficial de la Junta de Cofradías de Gerona, Gerona, 1960, s. p.; VILA, Pep: “Noves dades sobre la presencia d´armats a la Processó del Divendres Sant (1723)”, Programa Oficial de la Junta de Confraries Girona 2006, Girona, 2006, pp. 78-81.
[9] Desde el año 1703 ya se hablaba de hacer un misterio para las procesiones, pero no será hasta 1725 cuando lleguen a un acuerdo con los obreros de San Félix. FONT SÁNCHEZ, Joan: “El culte a la Mare de Déu dels Dolors a Girona”, Annals de l´Institut d´Estudis Gironins, 42 (2001), pp. 323-334. FONT SÁNCHEZ, Joan: “El culte a la Mare de Déu dels Dolors”, Junta de Confrearies. Programa Oficial 2005, Girona, 2005, pp. 58-61