8/11/16

Las andas

En el último artículo publicado hablábamos sobre la reconstrucción del paso de la Oración en el Huerto de la Vera Cruz de Valladolid, recreando un tablero cuya dimensión fuera acorde con el tamaño de las diferentes figuras y la anchura de la puerta de la Penitencial.

Este tema da pie a tratar la pervivencia de estas sencillas andas sobre las que se transportan los “pasos” de Semana Santa. Entendemos por andas la definición dada por la Real Academia de la Lengua: Tablero que, sostenido por dos varas paralelas y horizontales, sirve para conducir efigies. Esta acepción recoge la definición de andas en su estructura más esencial. Con la aparición de los grandes “pasos” de Semana Santa compuestos por grupos escultóricos, las andas se convirtieron en grandes tableros a modo de escenario (reciben el nombre específico de tableros en Valladolid o tarimas en Murcia).

Ilustración 1. Andas almacenadas en la Iglesia Parroquial de Larraga (Navarra). http://www.navarchivo.com/index.php/es/localidades/olite/larraga?page=gallery&subdir=/02%20Iglesia/07%20Otras%20dependencias

Se tiene alguna información de las andas desde finales del XVI. La documentación evidencia la simplicidad de estos artefactos que por lo general se pintaban de negro, color acorde con las celebraciones pasionistas. Sirva de ejemplo el contrato fechado en 1577 entre el pintor establecido en Guadalajara Diego López de la Parra y la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Yunquera (Guadalajara) en que se concierta la realización de los “pasos” de Cristo atado a la columna y un Cristo con la cruz a cuestas acompañado de Simón de Cirene y sus respectivas andas “de negro y a contento de los señores mayordomos”[1]. Esta simplicidad es común en toda España. En 1633 la Hermandad y Esclavitud del Santo Cristo de la Santísima Trinidad de Málaga concierta con José Micael la hechura del Cristo, San Juan y las andas “dadas de negro con sus horquillas y tornillos”[2].

Ilustración 2. Balconete (Guadalajara). Procesión de traslado del Domingo de Ramos, 2010.

Algunas imágenes titulares de especial significación podían ser portadas en andas de mayor adorno, incluso doradas. Son también una excepción los Sepulcros de los Cristos Yacentes; sus connotaciones eucarísticas admitían elementos propios del culto sacramental.

Ilustración 3. Sahagún (León) Urna con Cristo Yacente s. XVIII. http://www.joseluisluna.com/index.php?option=com_content&view=article&id=534&catid=28
Esta tipología de andas y tableros austeros, funcionales y con escasa decoración, se mantuvo en el tiempo por lo general en la mitad norte de España. En el sur, sin embargo, se produjo una evolución. Las imágenes empezaron a cubrirse con palios y asumir cierto tipo de manifestaciones propias de celebraciones gloriosas, poco acordes con el rigor y la contracción espiritual de la Semana Santa, motivadas por el deseo de emulación y esplendor. En las primeras décadas del siglo XVII esta circunstancia fue criticada por el Abad Alonso Sánchez Gordillo “porque aunque es así que aquella estación que Cristo Nuestro Señor hizo con la cruz fue el carro en que triunfó del demonio, no es ésta la fiesta ni el misterio glorioso que se representa allí”[3]. Desde las primeras décadas del siglo XVII se aprecia un creciente protagonismo de ensambladores, arquitectos y doradores en la realización de pasos. Este hecho llevó a la configuración a mediados del siglo XVII del paso de Cristo con canastilla ricamente tallada, policromada y dorada. Las antiguas andas son sustituidas por un nuevo modelo, el paso barroco, que, a modo de retablo andante, presenta las imágenes de Cristo, con o sin historiado, de un modo mucho más exuberante y retórico. Al igual que los retablos, las canastillas son el soporte material de un discurso iconográfico que complementa la escena del “paso”. La obra paradigmática de este periodo es la canastilla del Gran Poder, tallada en 1686 por Antonio Ruiz Gijón. Evolución similar tuvieron los pasos de la Virgen, con la adición del palio, peana, faroles, candelería y otros elementos. Tampoco hay que olvidar otros modelos de “pasos” de vírgenes dolorosas de otras zonas de Andalucía, como Écija y Antequera, cuya iconografía pasional se solapa con la devoción a la Inmaculada Concepción de la Virgen. La inclusión de altas peanas doradas, ráfagas de plata, medias lunas de plata o palios son la materialización del texto apocalíptico que inspiró la iconografía inmaculista.

Esta evolución formal de las andas en grandes andas talladas se generaliza en España desde el siglo XIX.  En Murcia las antiguas andas y tarimas son sustituidas por tronos, y en Zamora los antiguos tableros por las mesas inspiradas en los pasos sevillanos a finales del siglo XIX. En la década de los veinte del siglo pasado el trono malagueño adquiere el volumen y los elementos definitorios. Esta fase de enriquecimiento y sofisticación de tronos y andas continua a día de hoy.

Ilustración 4. Medina de Rioseco. "Paso de la Escalera". Foto: Carlos González Ximénez. http://carlosgonzalezximenez.blogspot.com.es/2012/04/hermandad-de-la-escalera-semana-santa.html

Las formas actuales de cargar poco tienen que ver con la forma primitiva. Para empezar los cargadores eran hombre pagados, cargadores del puerto o labradores, con buena condición física. En algunos casos eran los propios hermanos integrados en un colectivo propio diferente al de hermanos de sangre y de luz los que realizaban esta labor[4]. Los cargadores en ocasiones eran pocos en relación al peso y volumen de los “pasos”, lo cual les permitía trabajar con mayor comodidad en maniobras complicadas. Al carecer de patas las andas, estas eran posadas sobre horquillas. Suponemos que para no cansarse en demasía eran cargados en pequeños tramos a una velocidad más bien ligera con posos breve y continuados. Especial esmero requerían las entradas y salidas de los templos. Es conocida la existencia de ruedas bajo algunos grandes pasos que salvaban la angostura de la puerta sin recurrir a complejas maniobras. De esta forma primaria nacen todas las variantes locales de carga.

Ilustración 5. Medina de Rioseco. Salida del "paso de Longinos". Foto: Eduardo Margareto. http://www.hermandaddelaescalera.org/php/?p=1575
Vista la evolución formal de las andas y la forma de carga, analizamos ahora qué pervivencias quedan a día de hoy en ciudades donde se celebran con especial acento las procesiones de Semana Santa.

Medina de Rioseco es una de las pocas poblaciones que conservan la esencia de la antigua Semana Santa castellana urbana, de raigambre barroca, con pinceladas decimonónicas pero fiel al espíritu original. Los diferentes grupos escultóricos de pasión desfilan sobre tableros destacando por su volumen los dos “pasos grandes”, el “Longinos” (que muestra la lanzada de Cristo) y la “Escalera” (el Descendimiento). Son sencillas obras de carpintería compuestas por un bastidor de madera con pequeños banzos que sobresalen en la delantera y en la trasera lo justo para que un cargador meta el hombro y pueda poner la horquilla. Los tableros pequeños tienen tres pares de banzos, mientras que en los grandes se incluyen dos más, cinco en total. Un elemento peculiar son las argollas de los costados, a las que se agarra cada cargador al portar el tablero. En los posos sirve como asidero para equilibrar el tablero mientras reposa sobre las horquillas. En algunos pasos de figura única puede haber un pequeño suplemento que realce la figura. Los tableros admiten algunos elementos decorativos, como pequeños elementos tallados e incluso calados que ocupan un papel secundario y no distraen excesivamente de la contemplación de las imágenes.

Ilustración 6. Medina de Rioseco. "Paso del Longinios" en el corro de Santa María, recién salido de la Capilla de los "Pasos Grandes". Foto: Eduardo Margareto. http://www.hermandaddelaescalera.org/php/?p=1575

Otra peculiaridad de Medina de Rioseco es que conserva la forma antigua de cargar, con pocos cargadores en relación al volumen y peso de los pasos, por contraposición con la tendencia imperante en el resto de España de alargar los banzos para dar cabida a un mayor número de cargadores. Éstos reciben una denominación según su posición: en el palo central se sitúa el “cadena”; el situado en la delantera se encarga de dirigir el paso. En los extremos delanteros y traseros cargan los “palotes”. En los pasos grandes de cinco banzos los cargadores situados entre los “palotes” y el “cadena” reciben el nombre de “encerrados”. Solo los “palotes” y los cargadores de los costados portan horquillas para reposar el tablero en los “posos”. Los cargadores se distribuyen según su altura. Los palotes, cadenas y encerrados son los más altos, mientras que el resto cuadra el tallaje con unos tacos de madera supletorios, quedando el más bajo de todos en el eje del costado.

En Sahagún la Cofradía de Jesús Nazareno todavía conserva tableros similares a los de Medina para portar sus grandes pasos, copia de los modelos valllisoletanos. En Zamora los tableros también fueron empleados por las Hermandades penitenciales históricas (Vera Cruz, Congregación, Santo Entierro y Angustias) para portar sus pasos antes de la implantación a finales del siglo XIX de las mesas cargadas desde el interior a dos hombros.

Ilustración 7. "Paso" del Descendimiento de Sahagún. http://eldesahagun.blogspot.com.es/?view=classic
Existen numerosas fotografías de añejas procesiones de Salamanca, Toro y Tordesillas donde pueden verse los “pasos” llevados sobre tableros. En esta última contaban además con una barandilla perimetral, un elemento que antaño era frecuente en las andas procesionales de los siglos XVII y XVIII y que todavía se conserva en muchas andas de pequeñas iglesias rurales.

Ilustración 8. Salamanca, la Caída en el año 1921. Autor: Venancio Gombau  http://www.salamancacofrade.com/a/FotosAntiguas/Hermandades/00-VeraCruz.html

Ilustración 9. "Paso" del "Redopelo" de Toro. www.fotos.miarroba.es

Ilustración 10. "Paso" de los Azotes de Tordesillas llevado a hombros sobre un tablero. http://www.semanasantatordesillas.es/

En la ciudad de Murcia los “tronos” son llevados por estantes vestidos con la tradicional túnica de nazareno con enaguas almidonadas y medias de repizco. Se entiende también por estante a la horquilla enteramente de madera que lleva el portador que sostiene el trono en las paradas.

Los tronos murcianos son una evolución de las antiguas tarimas, peanas compuestas por un sencillo friso jaspeado que con la inserción de unos listones de madera por unos agujeros del frente y la trasera se convertían en andas para transportar las diferentes escenas de la pasión que Salzillo talló para la Cofradía de Jesús Nazareno. Las imágenes individuales contaban en sus peanas con agujeros para colocar dos listones y ser cargadas por cuadro personas. Hay que señalar que la asimilación del trono en detrimento de las antiguas andas y tarimas, causó una agria polémica entre los partidarios de mantener la esencia tradicional de las andas que permitía al fiel una contemplación más directa y sin distracción de los pasos y los partidarios de los nuevos tronos como marco que realzase la calidad estética de la obra salzillesca[5].

Ilustración 11. Murcia. Oración del Huerto de Salzillo sobre tarima. www.todocoleccion.net

La forma tradicional de cargar en Murcia está muy apegada a las formas antiguas. Los estantes son pocos en proporción al peso de cada paso, separados unos de otros para maniobrar mejor. La forma de andar es sencilla, sin marcar el ritmo y avanzando con ligereza en trayectos cortos.

Ilustración 12. Murcia. Santa cena. http://www.urbemurcia.com/tag/semana-santa/


En Andalucía encontramos mayor variedad de formas de carga, interior, exterior y mixta que muchas localidades mantienen vivas gracias al apego de la tradición heredada por sus padres.

En Jerez de la Frontera tres cofradías mantienen la forma tradicional de carga, antiguamente común a todas y sustituida progresivamente desde las primeras décadas del siglo XX por la carga a costal sevillana o con su variante jerezana, la“molía”. Algunas hermandades se negaron a asimilar este patrón, manteniendo como señal de identidad la vestimenta de raigambre barroca y la forma de cargar al hombro.

Los cargadores portan los pasos sobre un hombro tanto en el exterior como en el interior. Las paradas son indicadas con un llamador colocado en la delantera. En la delantera y la trasera los cargadores portan el paso en banzos de pequeña longitud.

Ilustración 13. Jerez de la Frontera. Cristo de la Expiración. Autor: Alberto Díaz. http://elhachoncofrade.blogspot.com.es/


En Antequera, uno de los focos artísticos más importante de la Andalucía barroca, se creó un tipo de trono autóctono, aunque, en lo esencial, los elementos que lo conforman son compartidos por otras localidades de la región. Los elementos definitorios del trono antequerano son la peana de carrete, de diferentes tipologías, y el palio, incluso para imágenes de Cristo, todos ellos colocados sobre un gran tablero donde cargan los "hermanacos". Existe una fotografía antigua de la salida de la Virgen del Socorro en la que se pueden ver los pequeños banzos que sobresalen en el frente y las horquillas sobre ellos. Desde entonces el trono antequerano ha evolucionado inspirándose en la grandilocuencia de los tronos malagueños (sustituyendo el esquema vertical del palio por el horizontal) y alguna pincelada sevillana (la inclusión de candelería). Las mesas de los tronos y los varales se han alargado para acoger mayor número de “hermanacos” que los porten.

Ilustración 14. Antequera. Salida Virgen del Socorro a principios del siglo XX. http://murciasemanasanta.mforos.com/

En Cádiz los pasos son cargados a un hombro desde el interior y desde el exterior. En el interior los cargadores se reparten en cuatro palos longitudinales. Los dos palos extremos se prolongan exteriormente en maniguetas desde donde cargan cuatro “horquilleros” (uno por esquina). Estos, como su nombre indica, portan una horquilla cuya única función es marcar el ritmo.

Ilustración 15. Cádiz. Ecce Homo. Horquilleros. http://www.cadizcofrade.net/



En Sevilla, la consolidación del paso barroco es paralela a la implantación del sistema de carga interior por “costaleros”. Antes de la implantación de los costaleros, en el siglo XVII, coexistieron tres sistemas de carga, el exterior, el mixto y exclusivamente interior por costaleros. Las maniguetas son la reminiscencia de los banzos que antiguamente servían para cargar a un hombro las andas. En la sala de Cabildos de la Hermandad de la Soledad de Lima (Perú), se conserva un cuadro fechado en torno a 1670 que muestra la procesión que efectuaba esta hermandad en la tarde del Viernes Santo. El cuadro es un documento en sí mismo. Esta Hermandad fue fundada por sevillanos que pertenecían a la Hermandad homónima de la capital hispalense, por aquel entonces radicada en la Casa Grande del Carmen. En este cuadro se muestran cuatro pasos (la Lanzada, el Descendimiento, Cristo Yacente y la Soledad pajo palio) que responden al patrón sevillano de paso barroco compuestos por parihuela con canastilla. En las esquinas de las parihuelas asoman maniguetas en las que cargan portadores ataviados con el hábito de la hermandad. Se supone que la carga era mixta, portando desde el interior costaleros o bien cargadores al estilo de Cádiz, a un hombro.

Ilustración 16. Lima. Procesión Viernes Santo (fragmento), 1670 ca. http://www.imgrum.net/user/jpelsous/317906342/1237090320778591401_317906342

La pervivencia de las andas y sistemas esenciales de carga son todavía visibles en zonas que no han experimentado un cambio tan radical en las celebraciones de Semana Santa como en España. En Popayán (Colombia) existe una gran tradición de procesiones penitenciales heredada de la época virreinal. Todos los pasos discurren en andas portadas por ocho cargadores en cuatro pequeños pares de banzos. En las paradas posan las andas sobre horquillas. Un elemento que enlaza con la tradición andaluza es el uso de palios fijos sobre los pasos en los que aparecen imágenes de Cristo o de la Virgen.

Ilustración 17. Popayán (Colombia). Procesión Semana Santa. http://lsemana.blogspot.com.es/


Como podemos observar, elementos que en principio cumplen una función estructural o secundaria, han adquirido una importancia clave en el desarrollo artístico y expresivo de la retórica procesional.

A.R.



[1] PRADILLO Y ESTEBAN, Pedro José: “Primeras noticias documentales de pasos de Semana Santa en Guadalajara (1553-1621)”, en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 62, 1996. pp. 337-354.
[2] PÉREZ DEL CAMPO, Lorenzo: “El trono procesional malagueño. Aspectos históricos”, Semana Santa en Málaga. Tomo V: Patrimonio Artístico de las Cofradías. Málaga, 1990. pp. 43-45.
[3] RODA PEÑA, José; “El paso procesional. Talla, dorado y escultura decorativa”, Sevilla Penitente. Tomo II. Sevilla, 1995. p. 6.
[4] Entre los siglos XVII y XVIII los pasos de la Vera Cruz zamorana eran cargados por los hermanos de paso. A su vez el colectivo se dividía en dos: los de andas, encargados de portar las imágenes titulares de mayor devoción, el Nazareno, la Soledad y la Cruz; los de paso cargaban los dos conjuntos escultóricos de la Hermandad, la Oración en el Huerto y la Flagelación. JARAMILLO GUERREIRA, Miguel Ángel; CASQUERO FERNÁNDEZ, José Andrés: La Cofradía de la Santa Vera Cruz de Zamora. Historia y patrimonio artístico. Zamora, 2009. p. 46.
[5] FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, José Alberto: Estética y Retórica en la Semana Santa Murciana; El Periodo de la Restauración como Fundamento de las Procesiones Contemporáneas. Tesis Doctoral, Universidad de Murcia, Murcia, 2014. [última consulta 03/08/2016 www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/277418/TJAFS.pdf?sequence=1 ]

BIBLIOGRAFÍA

AA. VV.: Pasos restaurados. Valladolid, 2000.

AA. VV.: Semana Santa en Málaga. Tomo V: Patrimonio Artístico de las Cofradías. Málaga, 1990.

AA. VV.: Sevilla Penitente. Sevilla, 1995.

CHECA CREMADES, Fernando; MORÁN TURINA, José Miguel: El Barroco. Madrid, 2001.

FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, José Alberto: Estética y Retórica en la Semana Santa Murciana; El Periodo de la Restauración como Fundamento de las Procesiones Contemporáneas. Tesis Doctoral, Universidad de Murcia, Murcia, 2014. [última consulta 03/08/2016 www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/277418/TJAFS.pdf?sequence=1 ]

JARAMILLO GUERREIRA, Miguel Ángel; CASQUERO FERNÁNDEZ, José Andrés: La Cofradía de la Santa Vera Cruz de Zamora. Historia y patrimonio artístico. Zamora, 2009.

ORDUÑA REBOLLO, Enrique; MILLARUELO APARICIO, José: Cofradías y sociedad urbana. La Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustias de Valladolid (1563-2002). Buenos Aires-Madrid, 2003.

PRADILLO Y ESTEBAN, Pedro José: “Primeras noticias documentales de pasos de Semana Santa en Guadalajara (1553-1621)”, en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Tomo 62, 1996. pp. 337-354.

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